motos
Much@s de los que estan leyendo esto seres apasionad@s de las motos, toda la vida quisieran haber querido tener una, lo que puede significar que , no habéis podido haceros con una por cuestiones de trabajo o familiares pero pensáis que ha llegado el momento. Desde la ley de la convalidación, que permite a todos los usuarios de carné de coche con más de tres años llevar motos de más de 125 cc limitadas a 15 cv, muchos de estos “eternos aspirantes” a motoristas han visto abiertas las puertas para disfrutar de un vehículo con el que siempre habían soñado, pero al que nunca habían podido acceder porque no encontraban el momento de sacarse el dichoso carnet.
Gracias a este gran flujo de nuevos usuarios, se ha disparado la cantidad de escuelas de perfeccionamiento de conducción de moto. No es que antes no hubiera, pero sí que estaban más especializadas en conducción deportiva porque el público también lo era al ser menos numeroso. Vamos, que había más motorista “pro”, mientras que ahora hay mucho más que simplemente busca aprender a conocer su moto mejor de lo que nos permiten los exámenes de la administración. Quizá estos cursos debería darlos precisamente esa DGT que se gasta millones de euros en rádares para vaciar nuestros bolsillos, pudiendo emplear esas fortunas en lo más lógico para evitar accidentes: enseñar. Pero como eso no es así, porque a Pere Navarro le es mucho más rentable inventarse leyes para multar y recaudar que para enseñar, han de ser empresas privadas las que hagan este trabajo.
Y no solamente para los más o menos novatos, sino también para aquellos que tengan un nivel alto de conducción y/o pilotaje, también hay lógicamente cursos con diferentes filosofías.

